31 de mayo de 2017

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Advierto que resurgí de fosas inocentes
de signos lacustres como chinampas,
mis raíces débiles dentro de un frasco con algodón
mi carne tambaleante es una pluma de cuervo
que es escrita por un no sé quién detrás de mí.

Supe nadar tierra adentro como las sanguijuelas.

Con las muelas que me dejó el neolítico
llevé el pan a la mesa con circunspección,
sorbo el café de la tarde mirando el diario con escepticismo.

En la sección de sociales una pareja se casa,
lamemos nuestras heridas hasta volverlas virtuales
para después encajar con algún otro museo de cicatrices
y enamorarnos,
vernos la cara debajo de los labios del otro
como ciegas hormigas que buscan migajas.

Suena mi teléfono y es una señora,
dijo algo acerca de lo loco que aparento
luego se pierde su voz por las grietas de los muros.

Estoy tan solo que al ver hacia adentro
mis ojos se pierden con los peces de mi océano.
Una marea roja de bolsillo palpita en mis entrañas.

Al terminar esto daré vueltas como un taladro
y viajaré al centro de la tierra a encender un cigarrillo.

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la gaviota

la gaviota
Tirado en la planicie de la arena
en una playa sin nombre
sin hoteles ni gringos con estúpidas cámaras,
tras de mi un nubarrón de selva,
un tapiz verde de hojarascas abismales.

 
Miro el morir de las olas
como rompen contra mis pies desnudos,
miro la larga espuma coger mi espalda entre sus manos.

 
En la lontananza un barco carguero del tamaño
de una uña presume su casco de acero.
 

Una gaviota despega de un tronco abandonado a unos metros,
alza la cola como los pies estirados de un cristo
estira sus plumas como tendones
se eleva al vacío extendiendo sus alas
sus alas delgadas como dos palos de criquet,
su cuerpo blanco como un trozo de nube.

 
No tiene parvada así que deambula los aires
haciendo círculos,
sintiendo los nudillos del viento
chocar contra su cabeza,
de pronto…
un giro a su izquierda y se precipita en picada
como un avión que inevitablemente va a estrellarse.

 

Rompe el mar manchando su cuerpo de agua,
se sumerge, desaparece unos segundos
y en un diástole surge con el pico vacio con dirección al sol.

 
De seguirlo con la mirada me cega la luz del medio día.
Después vuelve a caer con el pico abierto como una flor
y golpea el mar como un puño
para emerger de nuevo sin éxito del agua
uno, dos ,tres , cuatro intentos…

 
El hilo del horizonte es un cabello solitario de mujer
y entre su cuerpo el barco carguero ha desaparecido
cinco, seis, siete, ocho ,nueve…
parece que hoy es un mal día para el pájaro.

 

De pronto y a lo lejos aparece algo que creo es su parvada
planean cerca de sus ataques y parecen darle fuerza
y se levanta por los aires con un coraje de tren
y deja caer su cuerpo blanco al agua,
se sumerge en un estallido de fuegos artificiales
y sale con un pescado retorciéndose por el aire.

 
Que hermosa lección me deja la gaviota
el truco del éxito es intentarlo diez veces todo.

 

Los fantasmas de la casa

Los fantasmas de la casa
Subo por la mañana a la azotea
me gustan las nubes naranjas del amanecer.

Bajo y me distraigo en las escaleras
me concentro en un punto del barandal
-inquilinos anteriores me dicen que ahí
se ahorcó una mujer hace cuarenta años-.

Desde un filo saliente de lo más alto
otro hombre saltó a la calle.

En el departamento contiguo
una anciana murió de neumonía,
hay espíritus por doquier.

Mis vecinos se fueron argumentando
que ahí vivía una mujer fantasma
que los quería fuera,
otro mas dijo que en el pasillo un anciano
con un bastón camina
de un extremo a otro con un sombrero
de los años veinte.

Muchos inquilinos han huido
del edificio por los fantasmas
pero a mí me tratan bien,
no me sorprenden susurrándome en el baño
a media noche,
no se sientan a la orilla de la cama
a esperar que despierte de porrazo,
no caen las cosas al piso,
los fantasmas me respetan y yo a ellos.

Solo un día me sorprendí al mirar abierta
la puerta del closet continuo,
pensé de inicio que alguien
se había metido a robar,
tomé un palo y esperé en la sala
una lucha a muerte.

Al saber que era un espíritu
hablé con él, amablemente
le pedí que se fuera,
y nunca más el closet quedó abierto.

El edificio es un barco y los fantasmas
también son tripulantes,
viajamos todos a la velocidad de la montaña,
algunos son marineros de verdad en anterior vida
y otros filibusteros esperamos como bañistas
el momento para saltar al agua.

Los pisos del universo

los pisos del universo

Marty Mcfly está de pie mirando los mosaicos de la estantería en una tienda de pisos. Con su chaleco rojo Calvin Klein y las manos en los bolsillos. Vaga por la tienda de accesorios y azulejos, pero igual también pudo meterse a una ferretería o a una tienda de pasteles. Le llama la atención que en 1955 los pisos de 30×30 centímetros se pintan a mano, cada pieza es una obra de arte única, alas de mariposas variadas milimétricamente. Se detiene en un piso espejeado, se mira y se da cuenta que le ha surgido una cana en el copete, también de ir y venir del futuro al pasado el tiempo pasa, algunas arrugas empiezan a notarse en su rostro, ha perdido la noción de los años después de divagar en el viejo auto; paradójicamente las maquinas del tiempo también caducan, ahora sabe que el de Delorean nunca llegó a ser un auto de lujo, ni que los coches del 2016 volarán o volaron o vuelan; ya ha sufrido ciertos episodios psicóticos al caer en esa disyuntiva del presente el pasado y el futuro, es muy poco sabido que viajó ocasionalmente al año 2000 para consultar a un psiquiatra, en 1985 aún no existe el clonazepam. Hay cierta melancolía mezclada con locura conocer el porvenir. Generalmente los muertos se llevan esas respuestas con los ojos cerrados. Pero Marty sabe cosas, de alguna forma es inmortal como los vampiros de Ana Rice.

Si un mosaico hablara de las huellas que han tocado su lomo a través de los años, nombrarían las flores que abortaron bajo su vientre, porque los mosaicos también pisan, existen ciudades antiguas encerradas bajo millones de toneladas de hormigón y baldosas, viajar en el tiempo es como ir de un piso a otro, por eso los arqueólogos miden la historia de las ciudades por las capas de los suelos; si alguien cava una tumba en la ciudad de México puede encontrarse con la punta de una pirámide, si alguien destapa una cloaca en Estambul, Constantinopla asomaría los dedos, si alguien viaja al pasado y quita un azulejo de su sitio puede alterar el universo profundamente. Marty lo sabe, cuántas vidas ha alterado por mover un simple salero de su sitio o patear un bote en la calle. Sale de la tienda desilusionado, el principio de un ataque psicótico lo atosiga, saca de su bolsillo un frasco con tabletas de clonazepam, se lleva una a la boca, la última que queda. El frasco lo guarda para quemarlo más tarde, no deben de haber vestigios del futuro en 1955. Mete las manos a los bolsillos y continúa caminando.

Cada vez que viajaba en el tiempo para impedir el nacimiento de la bomba atómica, en algún otro lado del mundo se le había ocurrido diseñarla a otro loco, arreglar el mundo es inútil. Hoy Martin busca pisos para remodelar su casa, con las manos en los bolsillos camina, tratando de ser un ciudadano.

Las selvas quemadas

Las selvas quemadas
Siento el viento del bosque que no sopla en el rostro
Se escucha a través de los viejos muros de adobe
-De niño lloraba al ver en las noticias quemarse las selvas-.

Si me quedo quieto las goteras hablan.
Un grillo escondido hace rechinar toda la cocina
Haciendo ritmos que debieron bailar los desesperados
Languideciendo entre voces de sombras que arden en sus cabezas
En la oscilación levitante de sus sogas antes de rodearles el cuello.

Luego saltan al vacío como clavadistas de la roqueta
Hay tutoriales en Internet para hacer nudos del ahorcado
Para generar fogatas que arrasen selvas enteras
Para romperle el cuello a un hombre distraído en la calle.

Yo podría suicidarme justo ahora
Ir a la tlapalería y comprar cinco o seis metros de soga
Siete por si las dudas. Tirarme de ella hasta dejar de respirar
Sintiendo los lingotes del silencio acompañarme
Con la sinfónica de las goteras y el grillo
O puedo poner a Wagner y morir en un acto heroico
Con el nudo del ahorcado haciéndome corbata
Y regalarles una hermosa lengua violeta entre mis dientes.

Quizá los fantasmas de las selvas quemadas
Me esperen en algún sitio.

Indicaciones para beber una cerveza y nos ser un pendejo al mismo tiempo

 

Vaya a la tienda más cercana, y elija la cerveza de su preferencia, marca, color o país es generalmente irrelevante siempre y cuando sean mexicanas, alemanas, irlandesas o alguna que otra americana. Mire antes de pagar la fecha de caducidad pues no querrá comprar una soda de chapopote, ¡eso sí! debe de estar considerablemente fría. Compre una o varias según el estado etílico que desee adquirir, pero hoy nos enfocaremos en beber tan solo una. Llegue a su casa y póngase cómodo, beber alcohol en la calle es ilegal, no sea un pendejo. Existen un sin número de opciones para abrir una cerveza, pero como usted es un principiante le diré que tenga a la mano un destapador; uno de esos mecanismos metálicos que también abren refrescos. Colóquelo en la tapa de arriba y siguiendo su instinto -esperando que no sea un niño o un idiota- saque la corcholata como si quitara la tapa de un escusado.

Si usted es de las personas que se preguntan -¿Qué es lo que tiene la cerveza de grandioso?-  Le haré una comparación con la mujer. Para empezar la cerveza es un nombre femenino, tiene curvas y una boca y además una nunca es suficiente, el universo mujer es inconcreto, también la cerveza, se le enamora llevándole a la boca, también la cerveza, sin usar perfume sus humores naturales nos enchinan la piel, también la cerveza, las mejores son las no retornables, también la mujer, ambas nos ensortijan hasta llevarnos en un viaje ecuestre sobre perros, o en el mejor de los casos, salir a pasear un caballo pura sangre con correa por las calles, es decir pueden enloquecernos. –No se ofenda no trato de hacer de la mujer una cosa no sea un pendejo-. Hay que tomar la cerveza con los dedos, como si se rodease la cintura de la dama, llévela a su boca girando el codo aproximadamente 45 grados hacia usted, en caso de ser zurdo, haga lo mismo con la mano izquierda, dele un trago… Logrará sentir como la suave tela de la espuma acaricia su garganta, o una sensación de ola de mar que toca sus pies, la brisa de un bosque frondoso en su cara, o la caricia de una señorita en la nuca. Tendrá una sensación de ojos fríos pero la mirada serena, se le dilatarán las pupilas cual si estuviese teniendo sexo.

Repita este proceso hasta dejar vacío el envase. Al abrir la segunda cerveza, el placer inmediato va disminuyendo, pero su cabeza le irá ganando terreno a la monotonía de su vida, con lo cual deseará abrir la segunda y la tercera. La cerveza es una señora, no le falte al respeto, trate de no ponerse muy borracho, los borrachos son aburridos, ella lo sabe, no hay ningún mérito en ser uno porque cualquiera puede serlo. No sea pendejo y respétela, porque de lo contrario ella tampoco lo respetará a usted.

betula alleghaniensis

betula-alleghaniensis

Se les contrató para desmontar un abedul
-betula alleghaniensis para los botánicos-
reluciente en medio de un patio de maniobras
de una fábrica sin sentido que fabrica naderías.

Burlones y mecánicos como la respuesta de un eco
armados de sierras eléctricas y un transistor con música
nico se les adelantó para hablar con el poderoso árbol
y entre susurros le vaticinó la muerte
se hincó poniendo su mano de guitarrista en la base
el resto se rio de él como de quien pierde el sentido.

Se treparon de en medió y empezaron a amputarlo
largas ramas gruesas caían como piedras
en un error un hombre perdió un brazo
y casi de inmediato a otro le cayó encima un trozo
el árbol se defendía pensó Nico.

Cercenado en parte seguía en pie
rodeado de hombres vencidos y gotas de sangre.
Dos ambulancias se llevaron a los heridos
Nico las miró alejarse intacto, inocente como una selva.
Al día siguiente regresaron para terminar el trabajo.