la gaviota

la gaviota
Tirado en la planicie de la arena
en una playa sin nombre
sin hoteles ni gringos con estúpidas cámaras,
tras de mi un nubarrón de selva,
un tapiz verde de hojarascas abismales.

 
Miro el morir de las olas
como rompen contra mis pies desnudos,
miro la larga espuma coger mi espalda entre sus manos.

 
En la lontananza un barco carguero del tamaño
de una uña presume su casco de acero.
 

Una gaviota despega de un tronco abandonado a unos metros,
alza la cola como los pies estirados de un cristo
estira sus plumas como tendones
se eleva al vacío extendiendo sus alas
sus alas delgadas como dos palos de criquet,
su cuerpo blanco como un trozo de nube.

 
No tiene parvada así que deambula los aires
haciendo círculos,
sintiendo los nudillos del viento
chocar contra su cabeza,
de pronto…
un giro a su izquierda y se precipita en picada
como un avión que inevitablemente va a estrellarse.

 

Rompe el mar manchando su cuerpo de agua,
se sumerge, desaparece unos segundos
y en un diástole surge con el pico vacio con dirección al sol.

 
De seguirlo con la mirada me cega la luz del medio día.
Después vuelve a caer con el pico abierto como una flor
y golpea el mar como un puño
para emerger de nuevo sin éxito del agua
uno, dos ,tres , cuatro intentos…

 
El hilo del horizonte es un cabello solitario de mujer
y entre su cuerpo el barco carguero ha desaparecido
cinco, seis, siete, ocho ,nueve…
parece que hoy es un mal día para el pájaro.

 

De pronto y a lo lejos aparece algo que creo es su parvada
planean cerca de sus ataques y parecen darle fuerza
y se levanta por los aires con un coraje de tren
y deja caer su cuerpo blanco al agua,
se sumerge en un estallido de fuegos artificiales
y sale con un pescado retorciéndose por el aire.

 
Que hermosa lección me deja la gaviota
el truco del éxito es intentarlo diez veces todo.