Las selvas quemadas

Las selvas quemadas
Siento el viento del bosque que no sopla en el rostro
Se escucha a través de los viejos muros de adobe
-De niño lloraba al ver en las noticias quemarse las selvas-.

Si me quedo quieto las goteras hablan.
Un grillo escondido hace rechinar toda la cocina
Haciendo ritmos que debieron bailar los desesperados
Languideciendo entre voces de sombras que arden en sus cabezas
En la oscilación levitante de sus sogas antes de rodearles el cuello.

Luego saltan al vacío como clavadistas de la roqueta
Hay tutoriales en Internet para hacer nudos del ahorcado
Para generar fogatas que arrasen selvas enteras
Para romperle el cuello a un hombre distraído en la calle.

Yo podría suicidarme justo ahora
Ir a la tlapalería y comprar cinco o seis metros de soga
Siete por si las dudas. Tirarme de ella hasta dejar de respirar
Sintiendo los lingotes del silencio acompañarme
Con la sinfónica de las goteras y el grillo
O puedo poner a Wagner y morir en un acto heroico
Con el nudo del ahorcado haciéndome corbata
Y regalarles una hermosa lengua violeta entre mis dientes.

Quizá los fantasmas de las selvas quemadas
Me esperen en algún sitio.

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