1.2

somos
arena con agua
y aire.

Al respirar
somos parte del aliento
que ocultó Babilonia
y se llevará Manhattan

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irreal de catorce

irreal-de-catorce
Palurda de los ojos miopes
huasteca de añoranza de vivida voz.
La rúbrica del violín que nos baila,
el óxido en mis brazos de metal te lleva
por la cintura y el encaje folclórico de tu alma,
tan no se bailar que de sostenerte
entre mis dedos de jarana
mujer me enamoro.

Tu hilo del desierto en el corpiño
y el corazón bordados a tu pechos,
latiendo por mi mientras me miras,
yo también soy mexicano de lo peorcito
y predominamos.

Es irreal de catorce y la sangre Wiricuta
corre por las entrañas de la tierra,
sabios del adoquín del viento
hincados en jabardo vaticinando la nulidad,
el mundo en manos de muñones
que escarban minas en el corazón del peyote,
brote de humanos que enferman todo lo que miran,
¿Con que antibiótico nos sudará el planeta?

te miro sonreír, para la música y te beso
te cuelas luego entre un enjambre de nativos
con el rojo en el moreno de tus mejillas da un violeta
que escapa como una luciérnaga en la noche
de mis manos negras

La lucha libre, los hipnotistas y los enamorados

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Cada miércoles miro la lucha libre en la televisión
Sé que es una farsa pero igual me emociono.

Me aburro y salgo a la calle,
Los autos son un eco que me repite
Somos un gran bullicio de chatarra.

Miro los coches vacíos circular las glorietas
Miro a los enamorados caminar en pares
Cerrarse pesadamente sus ojos sin dejar de reír nunca
Siempre los miro para saber cuál de los dos
Es el espejo del contrario,
Dormitando ambos por el cansancio del mundo
Casi levitan llenos de vida,
Como abrazando la isla desierta después de un naufragio.

De niño veía a algunos hipnotistas en la televisión,
Con el chasquido de unos dedos la gente caía en trance
Bajo el poder y la voluntad del nigromante,
Ahora sé que no eran más charlatanes que la lucha libre.

También hay amores charlatanes pero yo soy un ingenuo
Miro a los enamorados andar como luchadores
En un baile de remeros sincronizados
En kayaks avanzando a los peldaños
Hipnóticos con la altivez que les da el cariño ajeno
Como sea todos avanzamos a la muerte.

Sufrimos la influencia de los espejos que voltean a vernos
A nosotros los solitarios.
Los muros de reflejo empobrecido.
Y sus dulces voces surgidas del canto de nuestras puertas
O de los únicos sitios por donde pueden colársenos,
Susurran un beso, un gemido, un rechinido de humedad.
Son los héroes que nos miran a nosotros
Montados en nuestros coches vacíos
Circundando las glorietas hasta el infinito
Muertos de envidia por no reflejar a nadie
Ni ser reflejados.