Petrof 1948

petrof 1948
Ciega
como un catalejo solitario en la repisa
a latigazos del tradicional cabello
velcro adherido a la lobreguez,
te sientas desnuda
en el banco
del petrof de pared trigueño
a balbucear algunas teclas en el piano
entre el largo inventario familiar de animales
que se traspasan unos a otros
algunos vivos y otros cadáveres de felpa
presionabas los pedales
y afuera
un invierno lunar
nos enfriaba los pies desiertos
que no tocan los otros pies desiertos
hoy a quince años de cruzarnos
entre las torres de unicel de tu hermanita
entre la catarata de libros de derecho
hiriendo nuestras cabezas
cayendo ocasionalmente como rocas del cielo
luego
regresaste del diminuto piano y te esperaba
recitando el código civil de Tabasco
parodiando a Neruda
y tu reías haciendo toser tus pechos
y con la hilera de luz de los faros de la calle
se alcanzaba a ver entre un bosque de cabello manchado de cerámica
una mujer que me amó profundamente

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