Las sombras grises

Las sombras grises

Las sombras grises
rodeándole alarmantemente
los parpados en la esquina
la puta camina y se detiene aquí
junto a mí el carácter de su falda renace
en la noche, en medio de un fuego labial provocado,
la cumbia nómada de fondo le contorsiona los zapatos
y el aire de la ansiedad le pone el humo del cigarro en el rostro
con las agujas, apuñala el hormigón hasta hacerlo sangre,
y la cara salvaje de la testosterona en camino,
un rosario filoso en su mano izquierda,
la ronda de bilis centinela de un cuarzo
incrustado en dos trozos de madera,
unos faros se detienen
la musa besa la marea y se hunde en la noche
un barco que se aleja
yo recargado en el muro sonrío viendo

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