Antonin Artaud

Antonin Artaud

México es una palabra surgida de las plantas,
un susurro de volcán en la noche
un crujir de un craneo
que se craquéela
en un movimiento de amasijo
en la capital

 

la palabra es un vestidito de estrellas atado
al giro de una lagrima triste
retorcerse de risa al mirar abajo

 

m

e

x

i

c

o

 

Antonin Artaud
besaba las tres silabas al soltarlas de sus labios

Me-xi-co

con el aliento de quien muerde la luna
y el peyote,
y abría bien los agujeros de sus ojos
para aunque sea por error regresarla
a su alma y no gastar mucho la palabra,
como quien cuida con lujuria de padre
un himen que se bambolea falsamente

 

México, un gemido altivo de fragancia ecuatorial
exhalación de labios bochornosos que se hincha en el orgasmo
mapa de semen adherido a nuestras uñas rojas de sangre.,
el mismo rojo que emana entre las piernas
de una niña que se asusta al ver al niño muerto que se escapa
por las fosas de la regadera

 

México y mujer se parecen por supuesto
los brazos del sonido se cogen
como gemelas cuarentonas,

 

se reconocen como plantas que superan el hormigón
y miran al sol a los ojos,

luego se miran una a la otra
como dos lesbianas húmedas

 

su torso es el mismo
y su inquietante textura trasparente
que se atora en la garganta
con un reflujo sin dolor
a la altura del esófago
y el gemido erótico en medio
que eriza la piel desde la columna
-yo mexíco… y el mujeréa

 

como las pupilas de una ola encabritada
en el pacifico sur
y la tormenta de estrellas en sus ojos
antes por supuesto de las lágrimas y el grito,
la palabra México
y el extravío de barcos a la altura de sus piernas
nombran este gran naufragio

 

ahí estabas México tan detenida
al abrirse una grieta en el lago
la palabra es una puta que en los aeropuertos
apenas muestra un hilo suelto de piel
de la manga de sus senos bien arropados,

 

llanto de mármol en las pisadas de los coyotes,
pálida cempaxúchitl color del hueso roto,
vainilla caliente que se cuela en las arterias,
vitral de oliva que se rompe
y te coloca los cuchillos en el rostro

 

la palabra México en los rincones de tu pelo
y su fuga gutural que libera al pronunciarla

 

grito México y al terminar
un cáncer fue asesinado en mis entrañas
como una explosión constelar
y así todos aquí somos inmortales

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