veinticuatro de diciembre

veinticuatro de diciembre

la cena está servida en platos

pantanosos con enormes cerros de tripas ensalzadas,

las palas de acero trabajan arduamente,

suben y bajan hidráulicas como desalojando un país entero,

vaciando barnizas mientras parpadean los dientes

para sonreír y jadearse salivando,

e inmediatamente toneladas de comida

entran a la boca como un puñado de metal deshuesado

en un pequeño embudo cien veces por minuto.

 

se ha vaciado el plato del espíritu.,

hay que llenarlo de membranas asadas, espejos craquelados,

riñones con tomate y licuadoras con velocidades,

todo para no decir soledad y ser hoja de invierno

 

Mientras.,

todos lucen sus trajes de áridos ojos ebrios,

echando a volar los pichones a sus panzas entrenadas,

abriendo la boca como un gran globo que engorda e infla al mundo

y en el sístole sus corazones se llenan de soplos de aire congelado

hasta decir enero y graznan con sangrado rectal

 

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