La jardín de Versalles

La jardín de Versalles

 

Cuando te estacionabas afuera de tu puerta

en la jardín de Versalles,

 

el escudriño de alas nos doblegaba con palomos,

que ponían sus plumas en nuestros rostros

para contagiarnos de viento,

 

tu padre espiaba regando sus girasoles

a través de su largo bigote

cuando tu escote se deslizaba

con el rosar de unos dedos

llenos de sabia y aliñas tus pechos,

 

el cableado y sus aguijones se enredaba

con tus risos,

y mis uñas te encontraban

deambulando en tu coche

la colecta de los gatos del barrio

echaba sus franelas

chamarileras al pavimento,

se tiraban a broncearse con la lluvia,

a vernos rociar con dientes la carne

 

y así llegaban los policías a limpiar el paño

del coche y vernos adentro

 

mientras los gallos cancionaban

alumbrándose con gargajos de faros de vehículos

 

el sufrir del placer nos sobraba en las arterias,

 

a los veinte años todo es de tres colores,

y el rincón de mis hombrezuelos

y la demencia algebraica de tu madre

se estrechaban como árbol que enferma

con la voz entre cortada de los besos

que se enfundan en otros besos

y así el amor, y los celos y la desnudez

hasta el fin del eterno brazo que te circula

y termina en la calle canarias

a unos centímetros de mi justo ahora

que te rememoro en braille

Anuncios

Navidad y Magda

navidad y magda

Son las diez de la noche, abro una cerveza, nadie me quiere en la cocina, hay exceso de cocineros actualmente, y justo van llegando el tío Pedro y el tío Ramón y la tía Carlota de Morelia, es navidad, todos traen platillos fabulosos que colocan al centro de la mesa rectangular del comedor: hay romeritos con guacamole, chiles en nogada, pipián, pollo con mole, tapioca, arroz con leche, el olor es increíble, es una rara mezcla de ciruela pasa y whisky. Las navidades en casa de mi tía siempre reúnen como entre treinta y cuarenta personas, el invierno se vuelve fervor, a las ventanas les nace paño salado que escurre, nunca cabemos realmente, y yo me sigo preguntando ¿porque seguimos festejando la noche buena en casa de la tía Cuca? y peor aún ¿porque sigo viniendo a Guadalajara?

A mí ni siquiera me gusta Guadalajara, cada año el tío Ramón empieza a joder al América con su Guadalajara, y el tío Chano a la una y media, recordará el último título del atlas hace 60 años. Y mi abuelo, sacará sus guantes firmados por el “tubo” Gómez y repetirá de memoria la alineación del campeonísimo, empezará por el “Bigotón” Jasso, “La Pina” Arellano, “Chava” Reyes y se le vendrá un rubor en el rostro de orgullo. El descontento de mi padre y mi hermano este año será evidente, el América va casi invicto y Chivas rumbo a la primera “A”.

Es imposible permanecer en esta casa tan pequeña, las celebraciones son tumultuosas, uno adopta un metro cuadrado donde no debe moverse, y si tiene que hacer un corto recorrido por ejemplo ir al baño, debe cruzar una multitud, así ustedes se darán cuenta, que a las doce de la noche es decir, a la hora de los abrazos hay un bailoteo imposible de ejercer en la pista, es una locura.

Justo ahora juego ajedrez con “Tabo”, dos años menor que yo, nos vemos una vez al año, y jugamos dos o tres veces durante la noche, el año pasado lo aniquilé tremendamente con mi fila falsa de torres en dos ocasiones, su enroque fue de goma, estaba desconcentrado creo, aunque es justo, porque desde hace tres años solo me despeluca, y al final hacia su gracioso baile de la macarena mientras gesticulaba sacando la lengua, es un imbécil muy divertido, lo quiero al pendejo.

Por lo general bebemos cerveza, pero el tío Raúl siempre llega con un par de cajas de horrorosa sidra que le regalan en la universidad de Xalapa donde da clases de sociología, es comunista, estuvo preso unos meses en Lecumberri, en los años de Díaz Ordaz, y en ciertas horas de la noche, solo lo oímos hablar todos los años del materialismo dialectico y de Marx y de Hegel o de los camaradas rusos. Justo ahora habla de la falsa izquierda mexicana y del reaccionísmo burgués y el falso papa, entonces todos los años le gasto la misma broma diciéndole., Tío, hablas de la izquierda pero también la derecha es necesaria, ¿sino como tomarás ambos pechos de una mujer con ambas manos? Por supuesto todos ríen, y el aún me sigue frotando el pelo como si yo fuera un chiquillo.

De fondo suena la sonora dinamita y mi hermano saca a bailar a la abuela, todo es risas y rostros generosos. Los niños corren rompiendo aquí algo y allá lo otro. Y entonces pasa, el por qué año con año vengo a esta ciudad espejeada y ordinaria, pasa que Magda mi prima cruza la puerta, con su estúpido marido que fabrica bolsas de súper mercado.

Magda, aún sigue teniendo ese hermoso pelo largo, que en mi mente siempre llega a las rodillas desde niño, como cuando nos besábamos escondidos en el closet de mi abuela en la Roma de la ciudad de México, y entonces yo salía a recorrer los pasillos del edificio gritando: ¡Me ha besado una bruja! Para después correr detrás de ella, coger su pelo y llenarle de saliva la cara, y ella jugaba a que le disgustaba, y entonces corría detrás de mí para darme un bofetón, golpeaba duro, ¡que hermosos tiempos! O como cuando se cayó de la bicicleta y yo subí por alcohol para curarle las rodillas, así que tuve que levantar un poco su falda para conocer por accidente sus muslos y los detalles que esculpen a las niñas, mientras ella me acariciaba la cara con sus dos pequeñas manos, eso fue desde niños y hasta durante años fue nuestro secreto. Hasta la navidad de 1995, cuando al verla bajar de la camioneta de sus papás la llevé a la tienda y me arrojé a su boca como un toro saliendo de los toriles drogado ¡la extrañé tanto! y ella correspondió con ambas manos en mi cara y con los ojos cerrados, pero curiosamente su madre andaba por ahí, porque olvidó encargarnos unas coca colas y nos vio palpitando en una sola boca con mis manos alrededor de su vestido. El precio de que la tía María, su madre, no dijera nada, era que Magda y yo ya no nos volviéramos ver. Pero ahí estaba Magda, después de navidades de ausencia, detenida, un poco subida de peso según unas fotos que vi hace un par de años, pero con sus ojos que todo lo alumbran, hermosa, su cabello rociaba sus hombros y al sonreír lo agitaba un poco como en un ligero espasmo nervioso como de cuando niños, pero con su marido que fabrica bolsas para súper mercado sonriendo y saludando a todos el hijo de su pinche madre, ¡jaque! Dice el “Tabo” mientras empieza a bailar la macarena lentamente el muy pendejo.

El ganado jornalero

El ganado jornalero

Mi gato se quedó durmiendo y yo me fui a trabajar,

cuando la cama tiene más valor que nunca

es decir a las cinco de la mañana

 

la estampida de obreros empezaba a las siete

los camiones llegaban repletos del ganado jornalero

peones que erizaban cables y conversaban con maquinas

vigilantes que husmeaban dentro de las bocas y los sobacos

operarios repetitivos interpretando el infierno en sublimes obras,

ingenieros que fornicaban con cabrestantes, tornos y rauters,

limpiadores que hacían sangrar los muros de afinarlos militarmente.

 

Yo llegaba y me hacía un nescafé y encendiendo un monitor

veía los nueve círculos del infierno,

eran los departamentos en una pizarra de caucho

con sus rostros japoneses en una cadena de mando piramidal,

yo laboraba digamos que en el Sexto Círculo o en el departamento de la Herejía

donde los flamígeros sepulcros destapados eran evidentes desde mi ventana,

un mosaico de cráneos eran el azulejo del área de operaciones

 

todos éramos roedores flacos camino a un semi holocausto contravenido

la planta era un congelador desde la primavera

y en invierno podríamos hablar de Plutón posiblemente

 

cerraban las compuertas y sonaban las alarmas

quizá soltasen el gas en cualquier momento

o quizá solo fuese una vulgar pesadilla descarnada

y harían con nuestros cuerpos portafolios, volantes de mercedes, tractores, baldosas

 

la guerra es honesta, la sangre tiene un continuo flujo de rio que llora francamente,

la guerra es una plañidera gigante apagando el sol de una meada

las diferencias se dialogan con fuego frente a frente acercándose de apoco

hasta terminar en un beso o en la muerte como en el matrimonio por ejemplo,

la guerra y el amor son hijos del mismo padre,

y en cambio el obrero repite y repite y repite y repite y repite y repite

no hay guerra, no hay amor, todo es una fábrica febril de engranes incorpóreos

con máquinas cercioradas por sombras eternamente

 

esa mañana apagué la máquina, tiré mi bata al escritorio, renuncié,

atravesé un patio con japoneses en todos los extremos y uno a uno

les atravesé con una mirada de solemnidad de pájaro, mi alma sonreía,

salí corriendo, tome un autobús rumbo a mi casa

y al llegar mi gato orinaba en todos los rincones del departamento,

rompía zapatos y ronroneaba

y pensé, estoy en el lugar correcto

¿Que por qué escribo?

 

¿Que por qué escribo

porque mi brazo es un pistón

que se revela

y hace coro con los dedos

haciéndolos blandas cuerdas de guitarra,

y esgrima con una pluma de elefante

en mis papeles de muslo empastados

tributarias lanzas que se arrojan

velozmente al vientre de la noche

buscando rasgar con su uña un cráneo

una vértebra yugular, un prisma de luces.

Pero nunca dan con su objetivo

simplemente caen y envejecen

y siguen flotando

en el mar como satélites

en las avenidas del mar

entregando sus crímenes

al exilio que otorga el naufragio

hasta que alguien las regrese

a su botella, la selle con corcho

y las retorne al hongo nuclear,

al estornudo de napalm

donde viven pacíficas,

ahí, donde los abogados y los políticos

puedan usarlas sin escrúpulo

para trepanar el mundo.

 

Y porque bailo al ritmo de la melodía

que se desprende

de los verbos superlativos pronunciados,

y porque hay palabras

que me estremecen hasta el tuétano

de la espina dorsal hasta la uña más lejana

desde su sombra hasta su última silaba

y me gusta hundirles

la nariz en el cabello largo y cerrar los ojos

 

y desde mis tobillos

hasta el sombrero vibrar

con la música del rio

en un abrir y cerrar de labios

deteniendo mis oídos en el arcoíris

como por ejemplo palabras como:

pájaro o mujer, océano, viento,

esdrújula, ventilador, cartílago,

sinfonía, sístole, México, muchacha

caña, martillo, procesión, plañidera,

horizonte, neumático, boca.

 

 

Y porque mi corazón

es del mismo tejido de la selva

del mismo hilo verdoso,

y porque vivo en un barrio

hecho con paredes de arroyo y nubes

y porque el canto de las palabras

viene desde dentro como un feto construyéndose

para luego zarpar sol adentro,

palabras oscuras contempladas

negras como el unísono del cosmos

o como la mata de una entrepierna

 

por eso escribo