El universo origen (la lengua grabada en la hembra)

El universo origen (la lengua gravada en la hembra)
naciste de un cataclismo,
de un choque frontal de horizontes,

los camiones perdieron los frenos
y los Galos levantaron la mirada
en el estruendo

la eterna esfera se partió en trozos de luna
y ahora tu piel es un tapiz de estrellas,
versos emancipados rellenos de barro
repartidos de tu cráneo a las uñas,
geometrías de jinetes de vapor
haciendo tumbos, inventándose constelaciones
en tu espalda

mientras ahí en los campos floreados
de verde en las zonas medias
de cocaína en la nariz de los cerros
de cubos de alfalfa apilados en la autopista
no lejos de los Alpes,
pero en medio de las uvas anémicas

brilla una estampa de sol quebradizo
de tal forma que cuando las nubes
tienen piernas ponen sus pies
en la cara de la luz
y todo se hace sombra
ante los ojos de los hombres
y ahí está tu patria,
con grave olor a pasos de guerra

la lengua grabada en la hembra
la brisa de vino en el rostro
la jornada dulce del grueso filete
y la lagrima de risa en la mesa

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El universo Starbucks

el universo starbuks
uno de tantos que existen en todo el mundo,
entre el enjambre de estertorosas bocinas de autos
te conocí

los Starbucks son roedores verdes disecados en las esquinas,
globos que vuelan entre los rascacielos
y al final desaparecen
deformados entre los dedos de las nubes.,
sirviendo sus lágrimas y sudores supurados
en vasos desechables

Starbucks, visto de arriba o desde la luna
es la reseña aérea de un cumulo
de bledos verdes que abrazan las selvas aniquiladas
pero en Manhattan, Paris o en Monterey,
con típicos trozos de idea de intimidad
entre los ojos vacios de los empleados,
y la visión resumida del mundo
de los hombres tras las ventanas estentóreas
de sus monitores

todos te llaman por tu nombre
como si hubiéramos reído juntos,
como si hubiéramos fornicado
y tuviéramos un hijo

y Starbucks,
nunca nos gustó
porque su liviano café
usa venenos frecuentes
y efluvios de vomito de pulcritud
en las alfombras

cualquiera con un microondas
puede hacer un mejor café
que Starbucks.

Ahí te conocí,
en aquella oficina
de lo impersonal
con café mediano,
en aquella dosis de urbanidad
sostenida en lo debilitado
de las almas, en sus cimientos de nilón
donde ese jugoso tumor de comida rápida
nos heredó amores rápidos,
visitas rápidas,
risas rápidas,
libros rápidos

diligencia efectiva de caricias transitorias
y besos que sanan al salir
a la calle

La fractura del beso

La fractura del beso
Quiero husmearte por ultimo con las fosas de la palabra,
la única patria bíblica con la que lapido,
el único colmillo de llave plegadizo
para abrir las puertas dibujadas en el aire

sin vuelta, para un segundo el amor y se desmigaja
a cantaros como la isla de un hielo nadando en un caldo de vidrios

lo que no alcancé a detallar con la saliva
la gama de oscuros inéditos en los pliegues huérfanos
el poro quedado en el desfile a la altura de la rabadilla

quisiera por último recordarte después de la estufa
y poner tu corazón en mi cara y cantar a coro con el latido
debajo de una máscara de lluvia roja,
dar por cerradas las concavidades
entregar las cerraduras, los pezones, los nudillos
y vuelta sin detenerme si quiera en el reojo del invidente
como un gato con tortícolis aguda cojeando de frente bajo el agua

en mis uñas tus sirenas esclavas de un calvario elíptico,
hasta el espejo entrometido de mi sombra me ha dejado,
estoy lejos desde que tus brazos se alargan a leguas
y ya no reúno el visado para nadar por sus autopistas

ya las alas de los colibríes son escantillones
para esculpir aerolitos,
las palomas mensajeras que te he enviado
han vuelto deshonradas con facturas en las patas

luego, amanecen los vampiros desdentados
sonriéndole al sol y las medusas nos miran
a los ojos llenando de cimientos nuestros muslos,

somos los hombres con la misma mujer en el sillón.,
es la señora nada

Árboles enfermos

arboles enfermos 2
Un violinista en la luna
mira desde lejos su casa mientras toca

en cada respirar de las cuerdas
nace una gaviota

casi todas las estrellas son árboles enfermos,
como luces de Cadillacs paradas en la noche

el violinista mira a los meteoros
rozar su cuello con las alas

las gaviotas montan las rocas
como jinetes
y se unen
al enjambre de espuma estelar
con dirección a Saturno

no tienen alma ni latidos
las sombras que se extinguen
ni las rebanadas de negro a cada movimiento

las gaviotas ya no quieren ver el mar
pero la arena lunar las ha deshidratado

las estrellas ancianas en el techo
salidas de los labios de hollín en los soles
están de pie como árboles enfermos

detrás de la tierra
hay un grillo que canta
sempiternamente

100 suscriptores

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Quiero agradecer a mis suscriptores, hoy llego a 100 en total y estoy muy contento. Seguiré escribiendo hasta que la tinta me lo permita. Afortunadamente dentro de este ambiente generalizado de miseria y caos tenemos el arte para desahogarnos y sobre llevar esta gran incógnita que se llama vida. Afortunadamente el arte está muy por encima de los políticos, la corrupción y la ceguera avárica que envuelve a nuestros países de habla hispana particularmente. Aún falta mucho por escribir, mucho por ver, mucho por amar, mucho horizonte que pisar.

El segundo giro de Dante (Tamaulipas México)

violencia en tamaulipas
Caminamos
encima de la siembra
de los cadáveres,
junto a los guerreros con armaduras
de espinas y engranajes cibernéticos,
las lanzas duermen de pie
ahora las armas son bultos de botones
televisores con zapatos y discursos

parados en la tierra embarazada de volcanes
somos hijos del fuego,
el esperma ya no existe
ya todo es chispa y fragmento de estallido,
título de incendio

el falo de la selva urbana se levanta
en el desierto
por encima de los edificios
apilados como piedras de caldo y piel hirviente
algunos recuerdan el segundo giro de Dante

los maniquíes epilépticos se mueven
al transpirar liberan una bala de sus cuerpos,
el tacón y la corbata los distinguen
los dientes de los muros se respetan
para identificarlo todo al perecer

heridos buscamos el cromosoma que nos falta
desarmamos las piernas
para correr más rápido
entre las nubes,
mas rápido
para atesorarlo todo en nuestro bolsillos
mas rápido
montañas, hormigas, noche

no distinguimos el vuelo de los bombarderos y los pájaros
el ejercito de osos marcha con el giro del mundo
horizontales y redondos
en dirección e ideas opuestas,
¡hay que odiar para pertenecer!

los pies apuntan al centro de la tierra
para no caer desnudos al espacio,
la gravedad se inventó
para que el hombre no pueda
contaminar las estrellas,
para ahorrarnos esa vergüenza,
el ciudadano es un perro tristemente atado a este jardín
afortunadamente

los gusanos se asoman por nuestros ojos
queriendo devorarlo todo
no importando que aun algo respire

aquí extrañarte

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Aquí la mirada desdeñosa
de mis ojos hacia adentro
aquí las suelas de cerveza
aquí los molda dientes en los muros
aquí la rabia de las azucenas
aquí sus ramos de hombre para el entierro
aquí sus velorios

aquí el aliento de la carne seca
aquí el pico contra el alfiler y uña
aquí el jilguero
aquí las plumas
aquí el hielo arde al abrirse
un gramo de sol detrás de la Antártida

el nudo de lagrima en el rio,
la noche abierta como una vagina

aquí la succión del muestrario de espejos
aquí el fosforo y el dragón
aquí la grulla, el venado,
el ciervo, lo difícil corre presionando
el kilo de limón a cincuenta

una pila de facturas ahogó
a un tipo en su sótano
dice la radio

el cuchillo del tigre
aquí las manadas de fabulas,
la mancha en la selva se mueve
hacia un retrete
se hace enana
hasta caber en un sorbo de cemento
en el baño de una pizzería,
el ultimo ecologista
defenderá a ultranza la cadena

aquí la sangre seca en la boca,
aquí nuestras uñas con cascajos de celulares metidos
aquí nuestros dientes
aquí nuestro traje de guerra
aquí tengo un toro andándome en la nuca
aquí las velas de mimbre me miran de frente
la sal, el sismo y las nueces,
aquí la renta vencida

aquí el vientre de risa
que estalla de tristeza

la convulsión de extrañarte
los trapos de caricia en las salidas de emergencia
los saleros rellenados con suspiros
el páncreas oxidado
el alma de la ola
que se aparece en las ciudades del interior

aquí extrañarte…