El muro de la música

El muro de la música
parada sobre tus anulares aéreos
dentro de unos tacones que hieren el piso con sus navajas
tijereando las piernas al ritmo de los peces
cascabeleo de dunas húmedas
hechas de nodos de esponja
unidas a tu vestido corto

tu falda,
es el único horizonte de raza
acariciable

mezcla de combustible, tulipanes y espejismo
para morir la ruta en tus nalgas
inicio del fin subterráneo
de tus alas

tu falda,
hilo de talco que hace voltear
hasta las lapidas,
habitación donde los hombres nos detenemos
a mirar como ciegos el muro de la música
con escote y culo

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Hembra que se alarga

Hembra que se alarga
tienes esa capacidad
de alargarte, de tejerte en la corriente del agua
entre los cables de espuma,
de ser una con la noche
como el grillo soprano
o como el gato en el tejado

y vas dando un murmullo de tu olor
en el claro silencio
para que los hilos de la testosterona
sujeten tus cabellos

para que el corazón
lata en su estruendo perfecto
hasta acariciar la lengua del infarto

para que el esperma camine
en las avenidas del mar abierto
y anuncie por telégrafo su desarme

para que las estrellas se manoseen
sin perder su ruta siguiendo los submarinos
a los agujeros negros

pero tú eres más que una mujer que se alarga,
eres la distancia misma,
mujer frontera divides
para unir después en el huracán
piezas tan minúsculas
que se les caen a las hormigas de las manos