mil años para las doce

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(dibujo de Ricardo Hirschfeldt)

una piedra le ha partido el cráneo al mundo,
a este satélite de oscilación materna

me sentaré a esperar la muerte
frente a un foco de transistores y teclados

un nubarrón ha acariciado mis pulmones,
bebo agua y crece una rosa en mi vientre
después mastico las espinas
y la devuelvo al mundo intacta

un toro danza en mi calle
me mira estropeado,
un costal de plumas le confundió los cachos
al chocar con su rostro de albardilla
y le nacieron escamas y al mundo,
un traje de huesos con corbata
entre sus sabanas se llama hombre

las calaveras han perdido la sonrisa
hay carne naufragando en su viaje a los perros

se caen los planetas de sus atlas,
saltan a los charcos sus pasajeros

ahora gobiernan las medusas
y las ramas y los bombines

suena un celular y es cristo
un cuadripléjico que ha atorado su baba en la hielera,
da algunas ordenes con su único dedo que funciona
y se hecha a dormir,
-despiértenme en mil años para las doce

Tus caderas, tus muslos, tus rodillas, tu entre pierna, tu sexo…

Mira el video de este poema: http://www.youtube.com/watch?v=jWtUOmcOJBA&list=UUUDEAZ1SmiFi-4RB5jzRd_g&feature=share
Tus caderas, tus muslos, tus rodillas, tu entre pierna, tu sexo…
Tus ojos y el mar que adentro se desvalija,
tus pupilas y el blanco de sus celdas,
tus pestañas, tus cejas, tus labios,
cada uno de tus dientes,
tu lengua, tu paladar,
las fosas abiertas de tu nariz,

tus mejillas, tu barbilla, los orificios
que se fruncen cuando sonríes,
el remolino de tus orejas,
tu pelo, tu pelo, tu pelo el bosque de tu pelo,
tu cabello en la almohada
repartido como peces,
como un estallido de pájaros que se asustan
y vuelan a sus nidos
pero las cuerdas de guitarra
los amarran como a perros,

el horizonte que define tu cara
donde termina el mundo
sostenido por un atlas y una tortuga,

tu cuello en todas sus caras,
tu nuca y otra vez tu cuello,
donde habitan los lunares que se mueven
y se alinean con
tu signo,
tus hombros, tus antebrazos,
tus codos

tus muñecas, tus manos frías,
tus dedos, tus uñas, tus axilas,
tus pechos, tus pechos, tus pechos
me gusta detenerme en tus pechos,
su redondo es perfecto como lunas,
tus pechos en mis manos,
en mis uñas en mis dientes,
en mis pies, en mi sombra, en mi alma
pálidos de mirada fija y tus pezones,
otra mirada pero esta no parpadea
y todo lo alumbra,

tu abdomen, tu ombligo, tu cintura,
tus caderas, tus muslos, tus rodillas,
tu entre pierna, tu sexo, tu sexo
y sus mares que se cuelan al cielo
entre mis dedos,
tu sexo
y su sabia tibia que me baña,
tus labios mayores, los menores y
el clítoris, el botón que enciende
las bombillas del mundo

tus muslos, en la regadera
alzados al viento mientras los baño
como a dos niños
con la ternura de una cigarra
en la hoja de maple
tus muslos firmes que detienen continentes

y al girar están tus nalgas
tus nalgas perfectas
que miran a los hombres a los ojos
y todo lo cuestionan
tus nalgas blancas y redondas
como cebras en picada
dos cebras perseguidas por leones
para asesinarlas

tus pantorrillas, tus talones, tus pies,
tus uñas, la curva que se forma
en tu espalda por la columna

¿todo eso es mi religión
cual es la tuya?