Wiliam Leech

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Wiliam  Leech
Wiliam Leech puso algunos colores sobre el rio Liffey,
para que los futuros ojos puedan patinarlos

pero todo es verde grisáceo.

Tono rudo, esquelético y dentista

el otro día vi como un hombre perdía
el corazón en Tallaght,
y era como un trozo de sombra
de árbol tropical saliendo de su cuerpo

si uno levanta el tapete de agua
puede encontrar minuciosamente ciertas bombillas
que iluminan débilmente de piso a techo

larvas de bermellón que corren por los bastidores
de los puentes,
buscando un hilo de sol que los salve

hoy Wiliam se ha difuminado
en el amarillo de algún otoño,

entre América y Europa
hay una aurora boreal llamada Irlanda,
ante los ojos del mundo, su verdadero nombre debería ser
país foco fundido,

que mirada la tuya donde escondes los ojos del mundo,
tu verdadero nombre debería ser país foco fundido,

los irlandeses tienen ojos muy separados por que huyen uno del otro
del continente nariz
estoy seguro que evolucionaran en reptiles
de doble vista angular

camaleones con plumas quizá

así también la isla es un barco que despega del agua
los camaleones darán un brinco extenderán sus alas
y caerán de pie en el mar

ya sin casa podrán empezar a ser
sedentarios

y todos se quieren llamar Giordano Bruno

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y todos se quieren llamar Giordano Bruno
Aun hoy la gente se resbala con el óleo plegadizo del suelo,
la tinta viene de abajo, el diablo la reparte a chasquidos
indecentes,
y todos se quieren llamar Giordano Bruno.

La lluvia que cae, alguien sin duda la ha llorado
el frio es el abrigo de los poetas, afortunadamente

aunque el viento de los peces soplo a un solo rumbo,
y el mar fue un barco movido por neumáticos de crisantemo

desde que José se exilió en el nuevo mundo
y María posó para play boy
no quedaron litorales para las pintas y los Colones

Vasco da Gama es una isla entera con un ancla amarrada de una estrella

América fue un luto en las arterias de la primavera de París,
todos los papalotes miraban hacia Nueva York
las pinturas de Pierre Bonnard fueron las culpables

hoy el alma de los pocos niños
guardan ancianos en sus cajones,
los mas afortunados se disecaron en los museos de cera

la nieve se ha congelado en una sola pieza en el cielo,
el duro humo de cigarro
abrió las primeras grietas de una ventana al universo

los anti taurinos le llaman calentamiento global
yo le llamo ventana al universo.

¿Si no por donde se asomaran las bombas nucleares?
¿por donde entraran las naves de lo dioses improvisados?

cuando la enorme ola de calcio amenace caer sobre mi sombrero
no olvidare cargar con sombrilla,

hoy las feministas no tienen pechos, tienen puños que se asoman,
hasta los hombres son mujeres, con un pene enterrado.

Acaban de pasar los últimos trenes

A mi querida abuela Irene Dávila, mujer de 97 años
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Acaban de pasar los últimos trenes
Acaban de pasar los últimos trenes,
las carretas de latón golpean los martillos
en la travesía al campo rojo agarrotado en el alambre

el apetito es un venado,
que cuando deja sus huellas en Opal
suelta su sangre al polvo y al aire
hace apenas cinco minutos
para las siempre

el segundero se ha congelado,
y una foto sepia abrió los dientes
y se ha tragado una aldea

no hace falta arqueología,
los cadáveres están en todos lados.

El vapor deja una cicatriz alarmante en el cielo
y un graznido que ha espantado a los perros
de la tarde

la despedida de los enamorados
ya no será desde los trenes
los pañuelos hoy enfundan almohadas
y computadoras

Opal y sus vías de acero fermentado,
con un traje de verde oxido y hiervas
que crecen en el aire de entre los escalones
de madera que los unen al cielo

cenizas de tabaco y arena un muerto olvidado,
la plata se ha extinguido en Zacatecas
y hoy todo es dedo de fantasma
señalando las profundidades
de las minas apiladas en los huecos
rellenos de aire

Zacatecas ciudad esdrújula
tradición de guerra y jinetes
con frio de doble filo y enjarre verde
de capa de santo de pueblo

en el figón de tu corazón
duerme un chichimeca arrodillado
con un arco y una flecha
en cada mano,
con los parpados bien cerrados
para evitar la entrada del tiempo

veo tus ojos
y escucho los trenes de Opal
en un mundo aparte
en un nudo de desiertos con cimientos
de limbo

con los pies desnudos
el sudor de los niños olvidados al sol,
los violines desafinados en las cantinas
el cuajo de metal en los dientes de los ancianos,
y la tierra, siempre tierra, siempre sed entre los parpados,
siempre rimando con el hambre, y los desiertos
y su golpe de arena en el rostro,
siempre arena robusta
siempre palos de roca diminuta

aunque ocasionalmente, como un trébol de dos hojas,
un corto falo de agua
la penetra y permanece un nudo
de cuerdas humanas

lo suficiente para parir las plumas
y la dieta de los zopilotes en los
esqueléticos jardines
de dunas eternas.

Pueblo entre la jungla de marte
porque el desierto también es naturaleza,
la nada es una sombra desdentada en un hueco,
un trozo de saliva ajena en la vulva

¿que llorar si ya todo sequia?
¿el calor, la muerte, los besos?.
También eso es agua.

Solo había dos libros en opal
uno fue la biblia desde luego,
el otro don quijote de la mancha
pero en opal los molinos son de tierra
y las aspas se han tragado
a los héroes con sus giros

en opal
solo hay dos piernas largas de metal
y un tren que las violaba dos veces al día,

los claveles a la entrada del cristo en la capilla
el sol los mordió hasta las espinas

y afuera los huizaches están amarrados
a los caballos mientras los jinetes
entran y posan en la estantería
de la cantina

hombres nerviosos de duro
hormigueo con vinagre en el cuerpo,
se quedan inmóviles
sosteniendo los vasos,
una mirada errónea
y una bala emerge de entre
el piso de brasas

pero Irene,
con un maniquí detrás de los ojos
y un par de correas paseando a sus perros

la capital de este minúsculo país,
una mínima rebanada de tabique
con duras faldas eclesiásticas,

el campo y su trago amargo de sequía,

el cielo esta tan limpio,
sabanas azules de seda pastel
se tendieron por los aires
y se extendieron de horizonte
a horizonte cubriéndolo todo

los suplementos dominicales
la risa, el pecado, la tuerca,
el plato de frijol con tortilla
y el olor a fogata de los fantasmas en los bosques

la enorme migaja en efervescencia del porfiriato
aun hoy son trozos de incomible pan entero
rellenos de lagañas repartidos de Chetumal a
Tijuana y de Nayarit a Veracruz

los hombres con sombrero
de fuerte olor a aguardiente y hierva
sueltan su mirada triste por la tarde

Irene tu lo viste todo
pero no observaste nada,
las grandes guerras
pasaron frente a tus ojos
de océano gris,

tus ojos de noche,
los mismos ojos de magdalena,

viste por ejemplo recorrer
tangencialmente el ejercito en el rio
buscando cristeros

el cristero detrás de las yuntas
y los burros y los huizaches
que enmarañan la vereda,
un semigaucho con un arma sujeta
entre pierna y cinturón

y en el pecho un Cristo empañado
desteñido por la sangre de otros,
por el dios del contario

olvidó que el soldado federal
en silencio también le va a Cristo

Irene

tus manos tan llenas de trabajo
manos duras con callos de metal,
manos recias que detienen tigres,
tormentas, incendios, manos duras
que no acarician sin herir.

De repente se acumulan los hombres
y todo es un tapiz de bigotes
largos en la plaza,
todo es un mosquete de ojos desde el aire

y el licor, nunca puede faltar el licor,
fluye como rio entre las arterias de la pequeña plazuela
por qué bajo este sol todos son negros
pero tú no Irene,
tu eres blanca y tienes quince años,
tu piel es de cebada mezclada
con girasol y centeno

los hombres te voltean a ver cuando pasas
tu vestido blanco es la cortina de la tarde

Irene, Irene blanca, miro la foto
donde tienes diez y seis
y ya eres una anciana,

aun escucho tus cantos españoles
a la hora de los frijoles pálidos

esos cantos que remiten a toreros,
a pueblos de la guerra civil española,

miro tu estuche de vidrio con dulces amargos,
veo tus damas chinas de la época
de Confucio, de la muralla China

tu a mi edad tenias
el olor a puerco carbonizado en la estufa,
los trucos de galeno a muchos problemas médicos,
el llanto de las plañideras
y las parteras arrebatando
a las madres de las bases
de los pirules los hijos

algunas leyes inscritas al reverso de las pistolas
y los machetes gobernaban

Y el vado de las sombras.

Eres contemporánea de Hitler
de Carlota y André Breton,

de Dali, de Gandi, eres contemporánea
de Napoleon de Moctezuma,

tu viste el último clavo de cristo
saltar de la cruz, tú lo pusiste
de vuelta entre su mano y la madera,
sabías que tenía que ser así

tu lloraste con magdalena,
tu elaboraste los misterios dolosos,

tu viste nublar el último aliento
de las tropas villistas
porque somos villistas hasta la fecha

tus ojos y los míos son del mismo material,
estamos unidos por la misma mirada,
la misma materia de mar y trozos de infinito
por eso te quiero en silencio,
porque te miro desde dentro

hoy Opal tiene 259 habitantes
no hay registros fidedignos en los libros de historia,
posiblemente mañana se erosionaran las ultimas vías.

Y la lluvia es un fermento de sal, cerveza y semen…

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Y la lluvia es un fermento de sal, cerveza y semen
los celtas ya hacían esculturas con la niebla
parados en el humo,
la mujer tenía propiedades de hiervas
cuando acariciaba el agua caliente
con las uñas

peleaban desnudos porque sabían
que el amor y la guerra son hijos
del mismo ovulo

mientras el arte clásico repetía las formas humanas,
aburridos trozos de maniquíes rellenos de nubes simétricas

pero si alguien sabia pelear eran los celtas,
la guerra es un balbuceo que en Irlanda
se pronuncia antes que madre

y todos me preguntan
por los cultivos de tréboles,
la espada que ha partido la tierra,
los ojos vikingos bajo un casco
de cuero y cráneo
parados en una balsa ladrona

¡tonterías!

yo bajo y pregunto a las calles
¿en qué árbol anidaron los últimos elefantes de guerra?
¿quién soplo sus alas cuando caían como rocas de las ramas?

mientras afuera se incendian los quioscos,
hay faros miopes en la noche detrás de los pasillos
y la lluvia es un fermento de sal, cerveza y semen

y la sangre camina por las guarniciones
juntando los dientes del suelo
con sus manos
hasta llegar al alcantarillado

El perro en la nariz de nuestras bocas

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El lenguaje es un ser vivo,
un unicornio clavado de forma distinta
según el visado de la luna

aunque la matemática de su cuerpo
vive bajo sus uñas como un ombligo
que alguna vez fue útil

las palabras se han ido,

lo que sale de nuestra boca son sus
infinitas cantidades de sombras

las palabras se hartaron
de millones de huellas digitales
en sus senos

pero vuelven cada mañana
a visitar las pupilas de los poetas
y se marchan infinitamente hasta
la otra mañana

las visitas conyugales dejan hijos
y el perro en la nariz de nuestras bocas,
al llegar la noche sale a buscarlos