Giro a la izquierda

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giro a la izquierda

En el año 2001 la gente salió a las calles de Buenos Aires para exigir afuera de la casa rosada con cacerolas y ollas en mano que se solucionara el problema emergente de una economía devastada, con la frase “que se vallan todos” refiriéndose a todos los políticos en turno por supuesto.

El entonces presidente Fernando de la Rua tuvo que escapar en helicóptero con la cola entre las patas, con más miedo que un ratón suelto en un bulevar. La estructura política se hacía migajas, las teorías económicas de que un país podría irse a la quiebra finalmente fueron acertadas. Argentina es un país que no está acostumbrado a este tipo de percances económicos, si bien nunca ha sido una potencia, tampoco ha sufrido anteriormente situaciones tan alarmantes. Existen imágenes de personas en la ciudad de Rosario persiguiendo gatos para alimentarse.

Este es solo un ejemplo en Sudamérica de como la estructura neoliberal se resquebrajaba descaradamente como una montaña de naipes construida al filo de una ventana abierta. La gente con un alarido entre los labios exigía un cambio, ya no como petición popular manifestante sino como un asunto de vida o muerte, un asunto de hambre, de supervivencia.

Había que girar a la izquierda inmediatamente. Y no a la izquierda marxista precisamente, esa herramienta histórica se oxida en los museos de la mente contemporánea hoy en día ya que no concuerda con las exigencias inmediatas del tercer milenio. La izquierda Guevarista exceptuando a la Nicaragua Sandinista y la Cuba de Fidel resulto un fracaso eminente contra las políticas conservadoras imperantes y la cortina abrazadora del monstruo capitalista: El frente Farabundo Martí en El Salvador, las FARC y el ENL en Colombia, Montoneros y ERP en Argentina, el frente patriótico Manuel Rodríguez en Chile, el sendero luminoso en Perú, Tupamaros en Uruguay, la Guerrilla de Araguaia en Brasil, el EZLN, el EPR, la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, la Unificación Democrática de Honduras, tantos y tantos grupos subversivos actuales sosteniendo la bandera romántica del Trotskismo ortodoxo, no han tenido resultados, peor aún, no han tenido oportunidad en la mayoría de los casos ni siquiera de levantar la mano.

La nueva centro izquierda de los miembros del UNASUR es un brazo desarrollado que está haciendo cosas interesantísimas en Sudamérica. Estos presidentes algunos ya expresidentes no tuvieron que sitiar ciudades ni organizar violentos golpes de estado o endurecer con charcos de sangre las calles. Todos y cada uno de ellos fueron electos por la vía democrática rebasando el 60% promedio de los votos en las urnas a regañadientes por supuesto de los partidos conservadores, las grandes televisoras, los históricos latifundistas, la extrema derecha y por supuesto Washington y su desesperado capitalismo enérgico pero decreciente.

Este es un fenómeno de enorme orgullo. Como países del tercero y cuarto mundo decidieron con inconformidad su destino quitando de las manos el poder a los eternos dinosaurios, a los dueños de las tierras, a las televisoras cancerígenas que imponen gobiernos. Y si hay quien cuestiona la eficacia de dichos políticos les recomiendo ver los resultados de cada gobierno. Por citar algunos datos Hugo Chávez tan criticado por medios conservadores bajó el desempleo del 16% al 7.7%, la pobreza en 1998 de un 85% bajó a un 28.5%, el salario mínimo es de 247 dólares (casi el doble del mexicano), frenó la privatización, reestructuro el pago de la deuda externa, le quitó el petróleo a los yanquis, le quitó la concesión a la televisora monopólica e imperante, quitó colecciones de tierras a eternos latifundistas para que el campesinado aislado la trabajara, redujo la alfabetización enormemente y aun después de un fallido golpe de estado organizado por Washington y la televisora local, regresó pocos días después a la presidencia con el apoyo del 63% de la gente a pesar de una dura campaña de desprestigio. Al dejar su mandato Luis Inacio “Lula” da Silva, un obrero del interior dejo a Brasil como la novena potencia del mundo, sus principales políticas fueron la reducción de los salarios y pensiones millonarias de los altos y medianos funcionarios y burócratas, la mejora de educación y la guerra contra el analfabetismo, la lucha contra el hambre reinante en un país que tenía niveles alarmantes antes de su mandato. Evo Morales el cocalero indígena tuvo en su gestión uno de los niveles de crecimiento económico más elevados del mundo (proporcionalmente claro), con decir que Alemania hoy en día tiene una tasa de desempleo mayor. Bolivia un país sin costa, con el 80% de sus habitantes indígenas, y con problemas históricos con sus vecinos logro un salario mínimo más alto que el mexicano y al igual que sus colegas se enfocó en la educación de su gente, despensas y ayuda inmediata a las personas más necesitadas. El Santacruceño Néstor Kitchner, el joven revoltoso de la dictadura Argentina de los años setenta tomo a un país que en el transcurso de una semana tuvo a cinco presidentes, una Argentina con un alarmante 60% de pobreza, un 30% de indigencia, los niveles más decadentes posiblemente en la historia de este país, Kitchner llego a la casa rosada a dirigir un país que aun respiraba los defectos pragmáticos de un Carlos Menem complaciente con la derecha y Estados Unidos, y logro resultados muy favorables, la indigencia bajo al 10% y la pobreza alrededor de un 20%. Cada uno de estos presidentes buscó castigar a los criminales que, abrazados por las dictaduras del pasado atropellaron los derechos humanos de miles de personas, buscando cerrar heridas aun palpitantes. Lo que es de más orgullo todavía, estos presidentes se unieron dando como resultado el UNASUR que entre muchos propósitos uno de los fundamentales es luchar contra la derecha histórica y su poder de adormecimiento antiquísimo mediante las vías de comunicación, especialmente las televisoras monopólicas. Y la cuestión más importante de todas, la prohibición de cualquier presidencia impuesta por Washington y cualquier golpe de estado organizado por los gringos y la CIA, otros puntos de vital importancia son luchar a ultranza contra las privatizaciones, el hambre, y el problema que resulta ser la piedra angular de todo mal., educar al continente por medio de más y mejor educación y obviamente acabar con la alfabetización.

La izquierda moderada mexicana que ha nacido de una mescolanza rara no ha podido llegar al poder. Lejos de los orígenes del tornero y líder sindical brasileño, o el indígena boliviano, o el joven revoltoso argentino, es una maleta empolvada que ha viajado en el único vehículo histórico de la política mexicana del siglo pasado, el PRI, es difícil encontrarse políticos de envergadura del PRD que no hayan estado en las filas del tricolor. Esa maleta se abrió ante nuestros ojos de manera extraoficial a finales de los años ochenta, con banderas difusas, desconocidas, con retoricas tergiversadas, con diáfanos opacos como el de un vaso lleno de vino tinto, no por que así fuera en realidad, sino porque en parte así nos dieron a entender y cuando digo entender, me refiero a los medios de comunicación. Desafortunadamente México adormilado y embrutecido por televisoras politizadas y parciales, por sistemas educativos para homo erectus y la dictadura priista, no ha recorrido los caminos que han hecho a Sudamérica un lugar para voltear a ver. La democracia que creíamos había dejado de gatear al ganar el PAN en el 2000, se ha dado a conocer como un niñato bipolar e inentendible, un puberto autista con pañal. Es triste saber que México está atrasado en el mundo, eso no es nuevo y no solo en el tema tecnócrata. Es humillante que se encuentre aún más atrasado políticamente que países que hace menos de una década se morían literalmente de hambre. Pero este texto termina con un final positivo, las velas se han encendido en algún lugar del “patio de atrás” de nuestro continente, el capitalismo se oxida, a paso corto pero a gran velocidad como un engrane que ya no empieza a encajar con los dientes de los nuevos mecanismos, y esto no es solo en América, en Europa el ideal máximo de una unificación de moneda (el euro) esta tambaleándose desde que el año pasado Portugal, España, Grecia e Irlanda se quedaron tan atrás en la fila de la clase, y su economía empezara a derretirse con los polos al no encajar con los modelos económicos imperantes de la nueva Europa e inclusive su reputación se vio afectada al grado de que de manera desesperada la gente empezara a protestar, esto es raro en ese lado del mundo claro está. Estoy seguro que es cuestión de tiempo para que el fenómeno creciente de Sudamérica en los países de centro izquierda llegue a nuestro país. El giro a la izquierda esta pendiente.

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