Yo amaba a las mujeres trágicas

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El santo besando a una mujer tragica

Yo amaba a las mujeres trágicas
de las casas pequeño burguesas

Esas mujeres tenían un llanto especial,
sonaban como a un graznido de golondrina incubando
un cubo de hielo

Figurando algo histriónico
algo penosamente falso

Parecido a un celestial zumbido
de aeroplano
en los oídos de un niño

Yo amaba si yo amaba a las
mujeres trágicas de los rincones
más coloridos de Jalisco

Esas muñecas tristes
con mirada sonriente
que observaban a través de espesas
nubes grises
la mirada del sol
y todo era tan sencillo
para sus ojos.

Quédense con las complicadas
mujerzuelas progresistas
de las ciudades grandes,
las alternativas
las de bandera de izquierda
atada a su tercer ojo.
las hijas de Franz Ferdinand
o las que bailan Gotan Project
con cigarro en mano
o las que leyeron Rayuela

Les regalo a esos frígidos
camaleones
blofeantes con clítoris
de cera

Déjenme a las muñecas pálidas
con pose de Giocondas
déjenme hundirme en su abrazo
y morir destripado
entre sus dedos de carbón hirviente.

Con sus cristianismos, sus claveles negros
sus buenas notas
sus faldas a las rodillas
y el amor de sus padres sobreprotectores

Yo amaba a esas musas tristes
que llamaban las cosas por su nombre
y se ruborizaban al escuchar títulos
de películas prohibidas

Sus bocas inmaculadas en el dialogo
pero con grandes dientes escondidos
que se Inflaman a la hora de la oscuridad
cuando sus corpiños están a metros
de sus manos

Con colmillos que muerden
todo lo que encuentran
en sus sensibles filos
como grandes carnívoros esteparios
hambrientos

Para finalmente sonreír
y vernos con sus parpadeos
sucios de hembras enamoradas
empapadas de sudor, semen, sangre
pero febrilmente felices
sonrientes y honestas como calaveras

Mujeres que en su andar
escondían la sangre hirviente
que hormiguea dentro
de sus pechos

Mujeres frías de inicio

Mujeres listas para huir
desnudas con sus enfermedades raras
y crucifijos en las manos,
más ardientes que un volcán en celo

Quédense con aquellos culos flácidos
que beben cerveza y hablan de Van Gogh

Yo amaba a las mujeres trágicas
con trenzas y escotes hasta el cuello
Y hasta la fecha las sigo amando.

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