La mujer que tenía dos cebras como nalgas

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La mujer que tenia dos cebras como nalgas
En el verano de dos mi ocho
El mar abierto en Ocotlán era de un color
entre un azul cobalto y azafrán

Las gaviotas eran pequeñas manadas de puños disparados
Que tragaban el horizonte en cada graznido

Las olas eran altas y golpeaban la playa
Con asimétricas nubes de espuma blanca

Dejando en la costa restos del esqueleto del mar

Caparazones oxidados de tortuga marina verde,
Jaibas destripadas, fósiles de carpas cabezonas
Y redes de pescadores ennegrecidas

El sol era un sombrero blanco
Que parecía que te respiraba en el oído

El calor era tan intenso que la piel se enrojecía
Con solo unos minutos de exposición

Las chicas corrían por la arena
Haciendo rebotar sus núbiles senos
Escondidos detrás de sus corpiños

Pero a mí me gustaba Fabiola

No era la más hermosa
Pero destilaba fuego de sus poros

Sus nalgas semidesnudas eran
Como dos cebras corriendo por la playa

La habría fecundado con una simple mirada contemplativa
El blanco de sus ojos era de semen de grenetina encapsulada

Y en mi visión un ovulo parpadeante
Le miraba las tetas color arena que brincaban
De un lado a otro
Mientras yo trataba de intercambiar miradas con sus pezones

Aquella noche Fabiola se desnudó en mi cama
Y la mordí con grandes dientes desesperados,
Con furia de hambriento pico de rapiña

Ella gemía estremeciéndose mientras las estrellas
Se colaban por un hueco de la alcohoba

Sus pechos desnudos aun brincaban de un lado a otro
Pero con los pezones cegados por las palmas de mis manos

Su entrepierna era tan húmeda que tenía miedo
Que naciera un nuevo rio en la costa

Así que puse mis dedos en su caliente baba para tapar las fugas
Y evitar ser arrojado al océano

Ella graznaba como las gaviotas de la mañana
Mientras sus carnes bailaban descontroladamente

Y sus dedos al aire
Y su beso de medusa en mi boca
De carnada roja

Sombras IV

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mujer desnuda cegada

Siempre me pregunte de qué tono de negro es la oscuridad de los ciegos
y si comprenderán la palabra sombra. Si. Sombra, ese gato negro que imita hasta los gestos,
¿de que raza será el gato de los ciegos? ¿Por que se les oculta tanto?
O tal vez no hacen más que verlo
si, esa es la respuesta mas lógica

Los ciegos guardan algunas respuestas que ignoramos,
sus bastones son paralelos a la líneas de los horizontes
quizá por que el horizonte es su casa,
tal vez contaron hasta el infinito y de regreso
y su consenso les impide divulgar las respuestas.

Condenados al ingrato futuro
de dormir bajo las sabanas de la noche,
de dibujar en una sola capa
el negro de las cavernas
atrás de sus parpados.

Soy el cuervo de viento estelar

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soy el cuervo de viento estelar
El día que nací
Un cometa espiral descendiente
Cayó del espacio

Del lado erróneo
Del rostro de la
Respuesta cosmogónica

Un papalote amarrado de una estrella
Con pulmones e hígado
Deshidratados
Viajo por millones
De arrecifes estelares

Al llegar al mundo

El trozo de papel
Usaba de aire el hormigón
Y en ocasiones bajaba al cielo
Para respirar viento alto

Y en cada bocanada de nubes
Exhalo incienso negro que nublo
Las calles

Después

Llovió tinta china
Y se escribió un verso
Trillado con la forma de un trébol
De dos hojas
En la matriz de mi madre

La gestación duró una contracción
El parto nueve meses

Mi nombre es una dicotomía,
Un pastel a la mitad
Cortado
Por un ojo de diamante
Del rostro de un médico circense

Un semidiós invidente
Manco y cojo
Con blanca camisa
De fuerza de manga corta

Con la mirada que divide
Las constelaciones a machetazos
Me bautizo dos veces

La gente me dice César
Pero mi nombre es cuervo de viento
Estelar

Soy el cuervo anfibio hambriento
Que en cada bostezo trago
Gran parte del mar

Si muero los hielos
Ahogaran este gran vaso
De wiski

Soy una gran aspiradora
Con hambre de ballena

Que guarda en sus entrañas
Un agujero negro de bolsillo

Tragado de algún saltimbanqui
Distraído

Soy la rabieta del gran dios sol
Pues uso de sombrero a la luna
Para no verle los ojos

A ese ególatra
De abrazo de difuntos

Apilados en las cenizas
Hechos aliento de dragones

A ese encendedor de cigarros
Gigante
A ese foco hirviente
Con ojos de medusa.

Vivir es un festejo eufórico

Un funeral de buitres
Con hienas anfitrionas

Y en la fiesta uso
Un puñado de estrellas
Como confeti

Lo mezclo con vino y lodo
Y baño desnudas
A las vírgenes
De graciosos pechos

Mi piel es un muro semitransparente
Con cimientos de raíces
De rosas

A veces mi caricia es de espina
A veces de pétalo forrado
Con suave hilo de horizonte

Como el vendaje de un boxeador
Mexicano

Mi muerte vendrá con
El suicidio de los últimos dinosaurios
Un domingo de ramos

Mi última pluma caerá en el desierto
Bebiendo la única gota de brisa
Que quede en la arena

Yo amaba a las mujeres trágicas

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El santo besando a una mujer tragica

Yo amaba a las mujeres trágicas
de las casas pequeño burguesas

Esas mujeres tenían un llanto especial,
sonaban como a un graznido de golondrina incubando
un cubo de hielo

Figurando algo histriónico
algo penosamente falso

Parecido a un celestial zumbido
de aeroplano
en los oídos de un niño

Yo amaba si yo amaba a las
mujeres trágicas de los rincones
más coloridos de Jalisco

Esas muñecas tristes
con mirada sonriente
que observaban a través de espesas
nubes grises
la mirada del sol
y todo era tan sencillo
para sus ojos.

Quédense con las complicadas
mujerzuelas progresistas
de las ciudades grandes,
las alternativas
las de bandera de izquierda
atada a su tercer ojo.
las hijas de Franz Ferdinand
o las que bailan Gotan Project
con cigarro en mano
o las que leyeron Rayuela

Les regalo a esos frígidos
camaleones
blofeantes con clítoris
de cera

Déjenme a las muñecas pálidas
con pose de Giocondas
déjenme hundirme en su abrazo
y morir destripado
entre sus dedos de carbón hirviente.

Con sus cristianismos, sus claveles negros
sus buenas notas
sus faldas a las rodillas
y el amor de sus padres sobreprotectores

Yo amaba a esas musas tristes
que llamaban las cosas por su nombre
y se ruborizaban al escuchar títulos
de películas prohibidas

Sus bocas inmaculadas en el dialogo
pero con grandes dientes escondidos
que se Inflaman a la hora de la oscuridad
cuando sus corpiños están a metros
de sus manos

Con colmillos que muerden
todo lo que encuentran
en sus sensibles filos
como grandes carnívoros esteparios
hambrientos

Para finalmente sonreír
y vernos con sus parpadeos
sucios de hembras enamoradas
empapadas de sudor, semen, sangre
pero febrilmente felices
sonrientes y honestas como calaveras

Mujeres que en su andar
escondían la sangre hirviente
que hormiguea dentro
de sus pechos

Mujeres frías de inicio

Mujeres listas para huir
desnudas con sus enfermedades raras
y crucifijos en las manos,
más ardientes que un volcán en celo

Quédense con aquellos culos flácidos
que beben cerveza y hablan de Van Gogh

Yo amaba a las mujeres trágicas
con trenzas y escotes hasta el cuello
Y hasta la fecha las sigo amando.

Sombras III

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Sombras 3

Pero nunca pensé que el felino despertara
y me tomara por el cuello con sus dientes de cobre,
nunca imagine su furia de selva.
Pero me defiendo con un alfiler y con hilo de cáñamo,
tan filosos como una hoja en blanco
guardada en las faldas de una poetiza enojada,
defiendo mi tristeza tal como la noche apacigua su melancolía
con cantos de grillos y ahora todo es muerte,
dios nunca esta del lado del débil a la hora de la cadena alimenticia.
Y al final bajan los buitres con sus fiestas,
nadie celebra la muerte como ellos
y menos si su plumaje semeja coronas luctuosas
y sus patas arreglos florales para funerarias.

Mordiendo la tierra desfallecido veo que mi alma no se desprende,
se queda inmóvil viendo a los buitres desangrarme,
se queda quieta viendo al tigre perderse entre las hojas de los bananos,
miro como le agarra el pescuezo a un pájaro de rapiña y lo acaricia alegremente,
miro como juguetea con las hormigas,
tal vez mi tercer ojo no sea tan miope y la muerte no sea tan mala,
tal vez la luciérnaga gigante fornique con otras
y en cualquier momento nazca un planeta nuevo.
Al irse las aves solo quedan palos de huesos apilados
y me reincorporo con mi alma sentada en las orillas del mundo.