Los cuervos prehistóricos de mi pueblo.

Tiemblan como metales

Gestados en el vientre

De un tigre.

Tiemblan rabiosos

Golpeando ferozmente

Contra un muro

Que se desgaja,

Que gotea, que se nutre

De escombro

Y a su vez vomita

Sus propios zapatos

De hormigón.

El mismo hormigón

De Tenochtitlán,

El mismo calzado.

Sumergen en sus pantanos

De piedra

Rubricas de Herodoto

Firmadas

Con el cincel

De Netzahualcóyotl.

Tiemblan y se encojen

En hombros

Con su apellido

Ruborizante

Sus venas saturadas de pulque,

Con una embolia latente.

Una hermosa embolia

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