Gracias a dios maldita sea.

Duermen sumergidas en la niebla

Como valientes desertores

De guerra,

Las musas omniscientes

De pálidos pechos

Socias de la hipócrita

Oscuridad inerte

De la luna.

Libres de mí

Calzan alpargatas

De diamante

Y aburridas cortan

Sin querer en pedazos

Sus sombras

Con diminutos círculos

De impaciencia.

Y cuando sus tardes

Se envenenan en hastío

Me recuerdan con el

Oído pegado a sus voces

Difuminándome en sus sonrisas

Como pasteles cobijando

Acuarelas marinas.

He perdido las musas,

Gracias a dios

Maldita sea.

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