al cariño

Vi gente despeinada

Donde amor del pelo
largo caímos al cariño

Mimetizándonos
con el viento
Del que en los desolados
siniestros de los barcos
caímos al cariño

En la marea roja
de la sabana
Hasta amarrar
el cariño a nuestra isla

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Medusa

Crece la niña temblorosa de mis ojos
Frente al lugar donde forcejea tu belleza

Miro el empuje de una muerte que me viaja

Abro tu boca y los hímenes de mi mirada
Dejan en ofrenda el cuerpo que te viste de piedra

José José

Murió José José
Dijo el tendero de libros
De esa mañana en el tianguis

Fue en un domingo de resaca
Para los bebedores que buscan
Su alma al fondo de los vasos

Jorge Dorantes vio al príncipe
Hace un tiempo
En los pasillos de los baños
En un hotel de Las Vegas

José José diciendo un no sé que
Inentendible de esas cosas
Que dicen los borrachos

Lo imagino junto a los perros
De la noche escupirle
A la fama con enfado

Circundando luego
Su vaso con el amor de unos labios
Que cantan como las hojas
De los arboles

Luego perderse en las puertas
De los elevadores vacíos
Vociferando el ruido
Del otoño

el cuervo perdido

La urgencia de mis ojos
de ser noche
De ser sílaba muda
De planear la marea roja
como una gaviota oscurecida
o un cuervo perdido en la playa
Con la oscuridad que parte
de mi sombra
hasta graznar el negro lugar
del camino donde
mis plumas emergen

romperse

Rompí las cartas
donde te hablaba
desde las flores
Donde los constantes
pétalos de uñas
sangre adentro te navegaban
Entre sombras de recuerdos
hasta la fragancia
de las rocas en las lagrimas
Ahí
a la orilla de la vida
ahí donde me rompía
en esperanza