como un eco en el bosque

como un eco en el bosque

Ghost
by Claire Maree

Vuelvo a mirar videos de
almas desprendiéndose
de sus cuerpos
Parecen marcas de agua
transpiradas
de cadáveres que se estrenan
Miro mis manos
estoy vivo, grito, el eco
hace un bardo en el silencio
No es suficiente dividir el mar
Yo también soy un marca de agua
Un traje de salmuera ajustado a mis huesos

Hace falta un hueco en el cielo
para ver los ojos del que mira
Para clarear el guiño del
franco tirador anónimo
escondido entre las ventanas
de las nubes

Para cuando estoy más oscuro
se me hincha la biblia en el librero
De niño creía que los muertos
al cerrar los ojos solo parpadeaban
pero no había un diástole que les
abriera las lumbreras

De niño creía que el silencio
era la simetría de los fantasmas
El burbujeo de sus marcas de
agua rosando mis pies desnudos
de espuma
Vuelvo a mirar los videos
de almas levitando
encima de pulpitos aterradores
vociferando nada

hay quien jura ver fantasmas
andar por los pasillos de mi edificio
Un viejo congelador de 1930
Alguien ve una mujer con
una soga de corbata
Otro más optimista
un niño sonriendo
sin señales de violencia
Esperanza es ese diástole
en los rincones del silencio
de miradas que se abren
Esos charcos en movimiento
que se han desprendido
para nadar en aguas profundas
imperceptibles para nuestra mirada

Hace falta un hueco en el cielo
para ver los ojos de los que nos miran
Aún no he leído la biblia
En una ocasión me sirvió
para nivelar una mesa

El día que mi alma se desprenda
espero poderla ver a los ojos
Espero tener fuerzas para mirarle los ojos
antes de que vocifere nada
y se difumine como un eco en el bosque

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La gota

la gota

El agua es una bitácora que borra lo que escribe
La blusa en las piedras y sus carnes redondeadas
El manto de espuma con huellas en los arenales
y en las espaldas de los turistas desnudos

El mar es valiente

Ahí entre charcos y océanos
Entre rugidos de un verde
que crispa mis ojos hasta volverlos hierbajo

A golpes de nudillos

Con un alma endurecida
La gota es la caricia que puede traspasar un cráneo
Romper con el óxido el metal
Moldear un continente entero

Nosotros también somos agua
Vasos memoriales, cuencos con zapatos
Mi mano quizá fue el último apéndice
de agua al ahogar a algún soldado
en una batalla naval fenicia
El último sorbo antes de ahogarlo

Pero mis ojos fueron nubes

Guijos de humo que salivaron la lluvia
Estoy seguro que mis ojos fueron humo
Que el blanco de las nubes son la cornea
que redondea las dos noches que llevo en mi rostro

El mar es valiente

Cuando voy a la playa me reconozco
Y hago un esfuerzo sobre humano para no precipitarme
mar adentro
Para no ser un submarino
Para no plantar mis huellas en la espuma
y ser uno con la muerte

El designado

El designado

hay un oráculo en el bosque,
una llaga abierta solo visible
para los animales, las aves son
los primeros creyentes en dios,
los primeros en la lista, los favoritos

entre sus cantos se abre la espuma
del bosque para alumbrar los ojos
del designado, nosotros no tenemos
facultades, pero quizá él tampoco
las tenga para con nosotros

El caminante y la noche

El caminante y la noche

Fotografía de Ángel Rojo

Por la calle en el camino
Las avenidas son una tangente
que une mi corazón al pasado
Son la cuerda de una guitarra
cogida de un traste pero
suelta en su extremo opuesto
al viento

A las heridas abiertas
A las palpitaciones de la sangre expuesta
A los recuerdos que también son cortadas
A las caricias que hoy son memoria de muñones

A la evasión de los sentidos donde
los trenes de mis piernas se
pierden en el asfalto

Soy una guitarra
que desde su silencio
contempla la música

Soy el mar que navega
dentro de un barco
embravecido

Soy el hilo de horizonte
que cuelga junto a los cabellos
del atlas

La noche
es la boca abierta
de un caimán en reposo
Nos hemos acostumbrado
a la oscuridad de cada mitad del día
Dormir quizá sea un ensayo de la muerte
La maqueta de un bardo para nuestros sentidos

Pero hoy estoy despierto
Colocando mis pupilas de cafeína
en la taza de edificios viejos

Cruzo la calle y pienso:
“Mi mente, el caballo salvaje
que aún no logro someter”

Muy al contrario
soy un jinete con las amarras
puestas sobre la boca

Mis herraduras andan
Hasta que un rostro me detiene
Sus gesticulaciones
son la quiromancia de un mapa
de cicatrices que laten
La huella digital de la caricia del muñón
se lee en su rostro
Se empalman con las heridas de sus ojos
Los ojos respiran por la herida
Su boca también es un llaga
Somos un muestrario honesto
de lastimaduras

Sigue de largo
Su caballo le ha soltado un poco la rienda
Las cuerdas de sus cabellos
se agitan con los dedos del viento
hasta darle un nuevo sentido
a lo embravecido de mi mente
y seguir adelante

Limaduras 5

Limaduras 5

Mira el viento golpear el bosque

Los arboles tienen alas

 

Planean desde la tierra con su motor

Abrazado a las raíces

 

A cada segundo el planeta avanza

Nunca estamos en el mismo punto

 

Las hojas de otoño son mariposas

Liberadas de sus puños

 

El mar es un vaso que a cada

Instante cambia de mano

 

Hay cuerpos que profundizan la muerte

Desde un cadáver enterrado que se mueve

 

Las rocas se mueven, el silencio

Emerge desde los recovecos de la locura

 

Un árbol es un poro abierto que palpita

Cargando su sombra con las manos al andar

 

Seguimos recorriéndonos aun en la fila estática

Las estatuas cambian de posición por el cansancio

 

Los espejos son ventanas por donde vemos

Correr el universo

 

Aguas de cristal que nos repiten

Con una simetría enferma

 

Justamente ahora acabo este poema

Y estoy tan lejos de hace dos minutos

 

 

Mi perro

MI PERRO

Mi perro no es muy brillante

No tiene una raza definida

No vale un dólar.

No tiene olfato de pastor alemán

No sabe pelear

Sufre de astigmatismo

 

Es un criollo de unas 22

Razas conjuntas;

Como un continente

Violado por múltiples imperios.

El pelo que suelta es abundante

Como aserrín

Como queriendo habitar

Cada centímetro cuadrado de la casa

 

No obedece y nunca fue adiestrado

 

Bebe del inodoro, de la pasta de dientes

Que cae del lavabo,

De la orina de otros perros

 

Es alargado y feo como un caimán

Chaparro y negro como un mono de montaña

 

Le gruñe a los niños y a las pelotas

A las patinetas y a los adultos mayores

A todo aquel que lo acaricia por encima de las orejas

 

Es violento con otros perros

Sobre todo con los que lo rebasan

En tamaño y peso

 

 

Orina en espacios cerrados

No corre hacia mí con ferviente

Amor cuando no me ha visto en horas,

Muerde la mano de quien le da de comer

Es un perro que podría comer a otro perro

 

Destroza cables, botones, patas de mesas

Manijas de ventanillas, peluches, asientos

Baldosas

 

Su hocico es un agujero negro

Por el cual entran los objetos

Y aparecen deformados

O amanecen en dimensiones ocultas

 

Pero sabe escuchar

Ya nadie sabe escuchar.

Se sienta a mi lado cuando leo

Algunos de mis intratables textos verborreicos

 

Si no hay mucho dinero, come lo que le doy

Y lo disfruta

 

Su color es negro

Y también su alma es la de un gato negro

Con la inmanencia de la mala suerte

Tatuada en su plumaje

Como la muerte en las alas de un cuervo

Los ojos de los caribeños

Los ojos de los caribeños

Mis ojos dos noches

mirando a la tarde a los ojos

 

Los ojos de los caribeños

son ojos claros

 

Algunos hombres muy negros

pero de ojos claros

 

Una ciudad grisácea

que se desmigaja

pero de ojos claros

 

Y lo negro de las nubes

y lo negro de mi pelo

destinados a mojarla